miércoles, abril 25, 2007

Cerro El Roble - Caleu

La salida fue tal como ya se está haciendo costumbre, con un atraso de acuerdo a programa de alrededor de una hora, tanto Mauricio como Giancarlo le pusieron su gota de minutos esta vez.

Dos de la tarde, Costanera Norte, Ruta 5 Norte y luego desvío a Til Til aproximadamente en km. 60 Norte. Unos minutos más tarde paramos a almorzar en un sector de puestos de comida en pleno Til Til. Un par de empanadas, bife con arroz (notable la carne para e lugar en que estábamos), ensalada de repollo y apio, más un clásico ají verde. Almuerzo netamente campestre, con su buen pan amasado incluido.

Tras el almuerzo empiezan a salir los gadgets, Giancarlo encendiendo su GPS, que tenía muy mala señal debido a lo nublado del día y, yo con el "Personal Tracker" que Carlos compró para su empresa Waypoint, quizás deberíamos tener auspicio de él para la próxima salida, una bandera de la empresa en la punta de algún cerro no se vería mal para publicidad. Una vez con algo de señal en el GPS, realizado el uplink con Carlos y verificada nuestra posición mediante su interfaz, procedemos a acercarnos a donde comenzaríamos nuestro trekking.

Cuesta La Dormida km.7, nos salimos justó ahí, tal como me indicó el Doc de gimnasio, lamentablemente nos encontramos con el portón cerrado con candado, por lo tanto, plan B: camino por las cumbres. Retomamos la subida y, nos salimos nuevamente, ahora en el km. 10, en dirección a Caleu y Rungue. Unos metros más allá dice "Capilla Caleu", que yo recordaba me la habían mencionado, error, no era por ahí la ruta; me devuelvo caminando unos metros hasta unas casas para preguntar por direcciones y, me señalizan a lo lejos el cerro con sus antenas, estaba correcto el GPS, estábamos aún a 8 km de la cumbre.

En este momento, cuando nos equivocamos de camino, veíamos muy cerca un cerro con antenas en su cumbre, lo cual nos desinfló un poco el entusiasmo, porque pensábamos que estaba ahí mismo no más, pero el GPS no mentía, por un momento se nos pasó por la cabeza, cambiar de destino e ir a La Campana, para un mayor desafío.

Retomamos ruta, hasta una barrera con una garita, por el lado izquierdo del camino. Hay nos esperaba una agradable y solitaria señora que hace las veces de portera de lo que en ese momento supimos era el "Santuario Cerro el Roble", ya más cerca se veían las antenas y los tintes rojos de los robles -Nothofagus obliqua- del sector. Tarifa de entrada $1.000 p/p diario, más algo por el auto. Nos advierte del frío y del "león" . . . aquí empieza la real aventura.

Unos kilómetros más allá, en los cuales Mauricio ofreció a Giancarlo el volante para que probará el desempeño del RAV, nos detuvimos en nuestro punto de inicio de la caminata. Tras observar la vista hacia el poniente, nos equipamos y comenzamos el ascenso, inmediatamente bajan como 4 autos llenos de personas, más una camioneta de Entel, que seguro estaba haciendo labores de mantención en la cima.

Al poco andar ya aparecen los preciosos tonos rojos del otoño en la vegetación, aunque al regreso se veían mejor porque tuvimos la suerte de bajar a pleno sol.

Seguimos subiendo y, sólo nos encontramos con un grupo más de personas, formado por un buen número de niños, los cuales nos invitan a acampar con ellos, ante la falta de agua más adelante, pero como llevábamos suficiente líquido seguimos nuestra ruta hasta la cumbre; para nuestra sorpresa encontraríamos agua filtrada, desde una cañería, precisamente al lado de nuestro lugar de campamento, es decir, precisamente en la entrada del Observatorio que mantiene en la cumbre la Universidad de Chile.

Seguimos confirmado posición y ruta, a través del GPS y el dispositivo de Carlos, llamándolo de vez en cuando para que nos viera en su sistema, ha funcionado bien hasta ahora, pero se da cuenta que la información la registra a intervalos saltados, teniendo "lagunas" periódicamente. Incluso pudimos comprobar que el aparato es capaz de funcionar como teléfono, contactando al número de emergencia programado internamente; llamó a Joaquín para que nos siga a través del sistema y se sorprenda.

Poco más adelante, ya caminando completamente a oscuras y, guiados sólo por nuestras linternas frontales, vamos discutiendo acerca de la posibilidad de un encuentro con "el león" -Puma concolor-, ideado fantasiosas estrategias de defensa y ataque en caso de una eventual aparición del gran felino, cuando oh sorpresa, dos ojos brillantes a lo lejos, precisamente sobre nuestro camino, se mueve sigilosamente hacia nosotros -hasta aquí llegó el paseo-, luego otro par de ojos más y ya se empiezan a apretar un poco nuestros "derrières", logramos iluminarlos y, para nuestra tranquilidad eran sólo vacas, que tontera no!!!

Pocos minutos después llegamos a la cumbre y, nos dirigimos al observatorio, en busca de alguna esquina de pared que nos protegiera del fuerte viento reinante, justo en la puerta hay un lugar propicio, incluso con base de cemento para levantar nuestro campamento. Cena, necesidades y "al sobre", con el ruido del viento sobre las antenas y lo temprano que era (21:30hrs) nadie podía dormir, por lo tanto, me puse a comentarles del video que había visto en la mañana acerca de la aventura de Sir Ernest Shackleton, con lujo de detalles, ya que aún retenía gran parte de la historia en mi cabeza. En algún punto de la conversación Mauricio nos hizo notar que había perdido su anillo de matrimonio, aunque ya suponía que le podía pasar algo así, pues ha adelgazado bastante desde que se casó. Durante la noche, innumerables aviones surcaron el cielo y, realmente no era necesario utilizar linternas, ya que los reflejos de las luces en las nubes iluminaban toda la escena.


De dormir ni hablar, primero fueron los ronquidos de Mauricio, luego el viento que algo estaba destruyendo en sector de Entel, un constante TAC TAC TAC de algo que golpeaba, la contante vigilia "monitoreando" los alrededores y, luego el frío tipo 5AM, no dejó pegar pestaña por mucho rato.

A las 7AM puntuales llegaron trabajadores del observatorio a cercar el terreno para evitar que el ganado entre, naturalmente tuvimos que corrernos para que pudieran entrar, ya que estábamos justo en la puerta.

Arriba todos, empacamos -el anillo no apareció- y comenzamos el descenso, evidentemente más grato que el ascenso, tanto por la luz, como por el esfuerzo, colores increíbles y bien despejado a nuestro nivel, bajo nosotros y a lo lejos una gruesa capa de nubes cubría todo, del Aconcagua ni hablar, mucho menos de la costa; pero si se alcanzaba a asomar La Campana por entre las nubes, formando incluso en algunos sectores preciosas cascadas.


De vuelta en el auto, bajamos, saludamos a la señora de portería y, salimos hacia la carretera, esta vez por Rungue, no por La Dormida, paramos para un mini desayuno en el McDonald's afuera del depto de Giancarlo y sería todo.

Todas las fotos están disponibles en Flickr.

lunes, abril 16, 2007

Cerro Tenerife

Nuevamente nuestro amigo Carlos "Animal" Salazar se ha salido con la suya, visitando otro hermoso lugar de la región de Magallanes, adjunto su fascinante relato.

"El fin de semana que pasó terminó la temporada de pesca en Patagonia, pero para mí empezó la temporada de cerros invernales, lo que estaba esperando hace tiempo y la razón por la que me vine a esta zona. Les cuento, el Tenerife, es un cerro de forma cónica, 1600 y pico metros de altura localizado frente al lago Porteño, 34 km al norte de Puerto Natales. Inicialmente iba con un amigo, pero compromisos de trabajo no le permitieron acompañarme. Yo no iba a desperdiciar un fin de semana libre en la ciudad, así que subí todo al pequeño jeep, que se transformó en motorhome (otra vez, como en Tierra del Fuego), y me fui a dormir el día sábado 14 a los pies del cerro. Llovió toda la noche (de hecho, llevaba una semana lloviendo), y aunque el cielo estaba cubierto parecía estable. Emprendí la marcha, a través de un agotador bosque y renovales, para salir a las nieves bastante más arriba. A pesar de la neblina decidí seguir subiendo. La nieve polvo recién caída estaba sumamente blanda, debí haber llevado raquetas. A ratos quedaba envuelto en nubes y no veía nada, el cielo confundiéndose con la ladera, pero sin viento, por suerte. Cuando a estas nubes se le sumó el viento y bajó la temperatura, fue el click que me hizo desistir y descender. Y es que no tengo tendencias suicidas la verdad :-)

Ya dentro del bosque se puso a llover copiosamente. Miro hacia arriba. En la ladera debe haber viento blanco. Sonrío. Soy un animal montañero."
Carlos, from Patagonia

NOTA: Quedo en deuda con las fotos que me envió, pues la conexión está muy lenta desde aquí como para publicarlas :(

miércoles, abril 11, 2007

Sol de Medianoche - Rodrigo Fica

El diario La Segunda también a veces aporta con relatos interesantes, en esta ocasión ubiqué uno en su blog, el cuál transcribo literalmente a continuación.

La URL original es esta.


Es tiempo de repasar las mejores actividades hechas por montañistas nacionales en el pasado verano.

Para comenzar, nada mejor que ir a lo ocurrido en una zona donde, a pesar de lo que dije en las últimas dos columnas, nuestro país sí lleva el liderazgo en Latinoamérica. Claro, no lo suficiente como para hacer la diferencia, pero sí para demostrar que cuando nos proponemos algo... creamos un comité.

Me estoy refiriendo, por supuesto, a Antártica. Un exagerado continente que, en realidad, no es una sola unidad geográfica, sino más bien la suma de dos áreas disímiles: “Antártica Continental”, el enorme casquete de hielo en forma circular que rodea el Polo Sur, y “Península”, esa franja de tierra que pareciera dispararse desde el fondo del mundo en dirección a Tierra del Fuego.

Marcadas diferencias tienen. Esta última es relativamente cercana, con penumbra en las noches y de temperaturas “moderadas”. Antártica Continental, en cambio, es seca (0% humedad ambiental), sin vida salvaje (excepto en su costa), hace mucho frío (sus –89,2° son récord mundial), el Sol estival brilla las 24 horas del día (salvo, obvio, cuando está nublado) y queda bastante lejos (desde Punta Arenas, ir al Polo Sur es igual de distante que ir a Lima).

Por eso, visitar Antártica Continental es caro, difícil y complejo. Sin embargo, igual nos la hemos arreglado para ser el país latinoamericano que tiene más y mejores actividades en ella. Por ejemplo, en cuanto a travesías, contamos con tres memorables: la llegada de Alejo Contreras al Polo Sur (en el 88-89; primer latinoamericano), la expedición “Cruz del Sur” (de los militares Sergio Flores, Patricio Moya y Domingo Maldonado, quienes en el 95-96 caminaron sin soporte 1.200 kilómetros en 51 días) y Expedición Antártica (con Rodrigo Jordán, Ernesto Olivares, Pablo Gutiérrez y Eugenio Guzmán, primer equipo en unir los aprox. 150 kilómetros que separan cordillera Centinela de Patriot Hills).

Si nos referimos a ascensos propiamente tal, usando al Vinson como referencia (es la montaña más alto de Antártica, con 4.893 m), los chilenos son los latinoamericanos que más veces lo han subido. A saber: Alejo Contreras (1985, como guía; a través de los años haría otros ascensos); Mauricio Purto, Ítalo Valle, Fernando Luchsinger y Jaime Roca (1989); los militares Rafael Mesa, Juan Marisio y Patricio Moya (1993); Rodrigo Jordán (1995); Gino Cassasa, Jorge Quinteros, Nelson Sánchez, Fernando Bravo y Julio Contreras (1997); Rodrigo Mujica (2000, como guía); Rodrigo Fica y Camilo Rada (2004, cada uno dos veces); Misael Alvial, Ernesto Olivares, Andrónico Lúksic y Gabriela Lúksic (2004; los dos primeros como guías, el resto como clientes; además, Gabriela sería la primera sudamericana) y, finalmente, Patricia Soto (2006; dos veces, ambas como guía). En total, 22 personas (mientras que los otros ascensos latinoamericanos, sumados en su conjunto, no pasan de 10).

Esta tendencia no hace más que confirmarse al ver lo ocurrido el pasado verano. Dos chilenos, María Ibarra y Camilo Rada, fueron llamados por el montañista australiano Damien Gildea a participar en “Unclimbed Antarctica”, un proyecto internacional cuyo objetivo era medir la altitud de las más altas inescaladas cumbres de la cordillera Centinela. Sabia invitación debe admitirse, porque nuestros compatriotas tenían sobrada experiencia y nivel técnico para responder al desafío (entre otras cosas, Camilo hizo el primer ascenso invernal del San Valentín, y María había subido el Lhotse pocos meses antes).

A mediados de noviembre, la agencia a cargo de la logística transportó a los 4 montañistas (el otro miembro era el norteamericano Jed Brown) desde Punta Arenas hasta el glaciar Branscomb, lugar de inicio para un trabajo que se prolongaría por dos meses y abarcaría 4 áreas diferentes.

La primera de ellas fue en los alrededores del monte Craddock. Ahí subieron el Atkinson (3.192 m), el Slaughter (3.444 m) y el Rutford (4.477 m), lugar donde, aprovecho de comentar, un bloque de hielo le golpeó la cara a Rada y le rompió un diente (posteriormente nuestro amigo trataría de colocárselo de nuevo con pegamento, pero no resultó: se lo tragó al tomar un sorbo de leche. En todo caso, no se preocupen, el choclero sería recuperado dos días después, tras la respectiva blanda y tibia inspección).

Luego, el grupo se regresó caminando al sector del Vinson, donde los chilenos abrirían una ruta nueva al monte Shinn, en 21 horas ida y vuelta. A su recorrido lo bautizaron como “Sol de Medianoche”, probablemente el segundo itinerario abierto en dicha montaña, la tercera más alta de Antártica (con 4.667 m).

Después un Twin Otter los trasladó al glaciar Embree. Ahí no les fue tan bien: no pudieron encontrar una estación meteorológica que debían retirar, hubo mal tiempo y no subieron el monte Todd (uno de los intentos se frustró por una avalancha de placa gatillada por Brown). Aún así escalaron el Bentley (4.137 m) y realizaron el primer ascenso del Press (3.732 m).

La cuarta y última etapa comenzaría en los primeros días de este año, cuando en 20 días de trabajo subieron el Anderson (4.144 m), el Unnamed (3.120 m), el Giovinetto (una montaña que quizás ustedes recuerden porque fue intentado por Expedición Antártica en el 2002) y, como para ir terminando, hicieron el primer ascenso del Morris (3.806 m).

Finalmente, el 23 de enero, el grupo comenzaría su largo regreso a casa, vía Campo Base del Vinson y Patriot Hills, terminando así una estupenda expedición.

Una en la cual, agrego yo, se vieron los mejores ascensos jamás realizados, por latinoamericanos, en la Antártica Continental.

domingo, abril 08, 2007

Experiencia "Animal"

Era viernes por la tarde y ya tenía mi mochila lista para salir. Esta tarde estaría demasiado ocupado y pretendía salir el sábado temprano desde Punta Arenas rumbo a Río Verde, distante 90 km de la ciudad, para luego seguir hasta el río Pérez, 40 km más de camino bordeando el seno Skyring, camino a la cordillera Pinto. Sus cerros me tenían intrigado hace meses, desde la primera vez que visité la zona y vi esas montañas a lo lejos, perdiéndose en las nubes, meses atrás, el día que la Caro partió a España detrás de un sueño de postítulo que hoy es realidad. Luego, google earth ® me dio ojo de satélite para apreciar el relieve de la zona, luego Gonzalo me dio ojos de cóndor para ver el terreno en fotos del SAF (servicio aéreo fotogramétrico). Tengo muchas ganas de subir los cerros de la cordillera Pinto, conocer su historia, hacer una travesía por entrando por Río Pérez y salir a la cuenca del río Penitentes, o bien el valle del río Rubens, un poco más al noreste. Este sería un primer viaje exploratorio, conocer el “enemigo”, sentir sus vientos, su frío, su clima, el aroma del seno Skyring y caminar sobre la turba y bosques fangosos, superar sus desniveles y observar con vista de montañero desde las cumbres que ostenta cubiertas de nubes patagónicas que siguen rumbo al sureste desde las últimas estribaciones de campos de hielo sur. Era menester sentir el viento y el frío, el agua salada del mar, el trekking por la playa, tan distinta a la de Pichidangui donde solía ir algunos años atrás. Era el momento de volver a las montañas, donde siempre he querido estar.

Pero ese día algo andaría mal. El trabajo intenso durante la semana y las cervezas que tomé la noche anterior a la salida conspiraron para que no saliera de madrugada como tenía pensado, sino al mediodía. El olvido de los bastones y regresar veinte kilómetros por ellos tampoco era un buen augurio. Sin embargo, el camino fue agradable y la música buena, “as usual”. Era un buen día en patagonia, un sol escurridizo, no mucho viento y algunos chubascos. El camino de ripio en buen estado a ratos me transportaba a los juegos de rally de mi laptop. Parar a almorzar en río Verde y luego llegar a la estancia Río Pérez. Ahora si se iniciaba la aventura. Puse la llave en el candado y éste abrió suavemente. Bienvenido a la estancia “Río Pérez”. De aquí en adelante, “terra incógnita” para mi. Me encanta esta sensación cuando empiezo una nueva aventura. “Terra incognita”, es el motivo por el cual estoy aquí. Es sólo un portón, pero para mi es la diferencia entre estar fuera o dentro del acceso a la montaña donde me dirijo. Ya estoy en el acceso. Ahora empieza la verdadera aventura.

Paso a saludar a los dueños de la estancia, y avisar que regreso al día siguiente por la tarde. Luego continúo por un camino bien marcado, paso por un sector que alguna vez quiso ser un proyecto turístico y de camping. Atravieso el río León sobre un buen puente para luego llegar a bahía “El Cable”, donde hay restos de lo que fue alguna vez una salmonera. Allí el camino se divide: a la izquierda hay un buen camino que llega a las instalaciones que pertenecen a la salmonera instalada allí, actualmente sin actividad. A la derecha hay una tranquera, nombre que dan en esta zona a un portón que divide un terreno, frecuentemente para evitar el paso de ganado, y un puesto cerca de la misma. La tranquera es metálica, oxidada, y tiene restos de redes de pesca encima. Cruzándola se insinúa una huella que atraviesa el sector de la “Punta Eulogio”, sigo el camino, que unas decenas de metros más adelante desaparece para transformarse en un par de líneas de coirón aplastado sobre la pradera del ancho de un jeep. Doble tracción y sigo la intuitiva senda, supero otra tranquera y observo las praderas llenas de coirón. Aún se ven flores que no han notado que el otoño se acerca rápidamente. No observo mucho ganado, sino más bien algunos caballos en la pradera. Lentamente la isla Escarpada se observa en la distancia, y al verla entiendo su nombre, no se ven más que acantilados que caen abruptamente al mar en su lado norte. Conforme recorro la pradera, la huella se acerca a una pequeña bahía, la bahía de la Pampa, donde nuevamente toma forma de camino y se cruza una tranquera, que cuidadosamente dejo cerrada. Avanzo pocos metros, el camino sube para luego cruzar una loma y acercarse a la cuenca del río nutria, que desemboca en la bahía del mismo nombre. Unos metros antes de llegar al río hay un pequeño puesto de color amarillo deshabitado. El río nutria en el punto donde se vadea no es más que un arrollo, de 30 cm de profundidad como máximo y agua color “turba”. De aquí en adelante el camino serpentea entre bellos bosques y terreno en algunas partes fangoso, con lugares ideales para acampar en plan “familiar”, hay pequeñas lomas y es entretenido llevar el vehículo. Luego se llega a la península Guzmán, unida por un pequeño istmo de no más de 50 metros de ancho, que separa la bahía de la nutria de la bahía Williams, la primera dificultad real para los vehículos. Se puede descender fácilmente hasta el istmo, distante pocos metros del camino, y con doble tracción y reductora puesta no debiera ser difícil bajar, aunque las raíces húmedas de los árboles que sobresalen del suelo pueden hacer que los neumáticos resbalen un poco, y además, no es menor el detalle que los autos destruyen mucho la delgada capa de tierra cuando de subir pendientes empinadas se trata. Teniendo esto en cuenta, caminé un poco por el área, para luego seguir rumbo a la bahía Williams, la primera dificultad real del camino.

En pocos minutos luego de cruzar la península Guzmán, se tiene una buena vista de la bahía Williams, con un puesto antes de que el camino se acerque a la costa. También de colores amarillos y café claro, abierto y sin gente, cubierto en sus alrededores de largos pastos de medio metro de altura. Al acercarme a la bahía, veo que el camino se acaba, el camino se mete al mar para volver a salir 400 metros más adelante, en el otro lado de la bahía. Veo una cabaña al frente, y escucho voces. Veo un jinete a lo lejos en el bosque, siguiendo el camino. Desciendo del auto y recorro los alrededores para ver cómo continuar. Rápidamente me doy cuenta por qué el camino se mete al mar, estoy al lado de un gran turbal que llega hasta la playa. Encuentro un sendero entre la turba y camino al encuentro del jinete que viene a mi encuentro. Resulta ser un puestero de reemplazo que está en el puesto Pinto. No puedo creer mi suerte. “¿El puesto Pinto?” le digo, “oiga, y ese puesto, ¿está cerca del cerro?”. “A los pies del cerro” me responde el arriero. Nuevamente no puedo creer mi suerte y le pregunto si queda muy lejos, si me puedo quedar a acampar allí, que si está muy lejos el cerro, y otra cantidad de preguntas. Me responde que el puesto está como a una hora a caballo, que el camino está bueno para jeep, que el sendero se mete al mar, pero es firme, que él me puede guiar con su caballo a través del agua. No quepo en mi felicidad, de ir tanteando en base a mapas y fotos, ahora estoy conversando con la persona que está en el preciso lugar a donde quiero ir. La adrenalina me embarga y anestesia el dolor que siento al meter el jeep al agua salada. Mi corazón late a mil por hora mientras atravieso esos pocos cientos de metros de agua. A ratos el auto tiende a quedarse pegado y entonces giro el volante a ambos lados buscando salir del atasco, acelero más, lentamente voy saliendo, no me hundo tanto, estoy llegando a la otra orilla, salí. Mi corazón bruscamente da un vuelco. Qué estupidez he hecho sumido en la adrenalina. Ando solo, no tengo vehículo de apoyo. Pude haberme enterrado. ¿Qué sabe el puestero de jeeps?. Después de esas divagaciones sigo el camino, pero éste es cada vez más complicado. Lo que sigue es avanzar entre terrenos pantanosos “planchados” con troncos dispuestos transversalmente en el camino. Uno al lado del otro, que hace que el vehículo salte bastante y resbale un poco en algunos puntos. Me siento absolutamente irresponsable enfrentando un camino de este tipo con mi pequeño jeep de aspecto insignificante y absolutamente de serie, aún con neumáticos originales H/T, más para pavimento que para este tipo de terreno. La Suzuki debería darme un premio por esto. Cada vez me sorprendo más de las cualidades de este “enano 4x4” que anda tan bien como “los de verdad”. Atravieso sin problemas los terrenos “planchados” hasta que llego a un punto donde el camino está inundado y presumiblemente muy fangoso. Podría pasarlo, pero también podría enterrarme. No ando con winche ni ancla. Hasta aquí llega mi incursión 4x4. Las reflexiones luego de cruzar la bahía Williams me vuelven prudente nuevamente. Ahora muto de animal 4x4 a animal trekero. Ha empezado a llover. Saco mi equipo, me enfundo en gore tex , bastones en la mano. Cambio de piel. Es hora de partir. Lamentablemente es muy poco el tiempo para hacer un tercer cambio de piel, de animal trekero a montañero, pero eso aún no tenía cómo saberlo hasta que llegué a los pies del cerro. Sigo la huella del caballo del puestero. No cuesta tanto seguirla. Es un sendero para vehículos 4x4 que atraviesa la península “el morro” por su base para luego salir hacia la costa y continuar el sendero por una extensa playa con vista a la isla escarpada, playa que limita por el este con “El morro” y por el este con la “punta Onofre”, lugar donde desemboca el río Pinto y al cual me dirigía. Caminaba animosamente, por esta playa larga, con algunas gotas de lluvia, y algo “picado”, pues una de mis intenciones es conseguir la mayor información posible sobre el castillo de Dynevor, para mi amigo Gonzalo, y desde donde me encuentro, se insinúa, detrás de una gruesa capa de nubes. No lograré tomarle una fotografía decente hasta mi regreso. En el camino por la playa es evidente que han pasado antes vehículos doble tracción. Quizás en un regreso podríamos venir en más vehículos para completar el acceso. A la mitad de camino a Punta Onofre se cruza una pequeña tranquera junto al mar, que separa la estancia Río Pérez, del señor Mario Fernández, de la Estancia Río Pinto, del señor Máximo Mihovilovic. 30 minutos más de marcha por la playa, antes de llegar a Punta Onofre, el camino de interna en el bosque, por una clara huella, tapizada nuevamente por troncos de árboles sobre la turba, para llegar luego de unos minutos al vado del río Pinto. Éste es un río de verdad, respetable. De unos 30 metros de ancho y 120 centímetros de profundidad en su parte más profunda del vado. Viene crecido y con bastante caudal. Estoy solo y no es prudente intentar en cruce en estas circunstancias, sin un compañero y una cuerda. Decido que hasta aquí llegó mi viaje. Me preparo a descansar, armar la carpa, tomar fotos y buscar mi cena de truchas en el río. Estoy en eso cuando veo volver al puestero, con otro caballo. No puede ser. Qué noble el muchacho. Vuelve con un caballo para que pueda cruzar el río. ¡Genial!. No lo puedo creer. El puestero resultó ser un tipo joven, ha trabajado toda su vida, y está (como muchos puesteros), bastante aburrido y con ganas de conversar, así que no me iba a dejar atrás, ¡jajaja!. Cruzamos el río montados en los caballos y en unos minutos estamos en el puesto, al otro lado del río. El puesto Pinto, y a escasos tres kilómetros, la ladera del monte el cráter, la estribación norte de la cordillera Pinto, con bastante nieve y cubierto de nubes. Estoy al fin donde quería estar. El puesto es confortable. Cálido y mi anfitrión agradable. Cenamos sopaipillas de campo y bebemos unos mates. Hablamos de cerros y vidas de puesteros. Compartimos historias comunes para todo el mundo, alcohol, chicas, cigarrillos, de vidas, de del chico y la mía. Jugamos naipes. Es una buena noche, tranquila. Dejo mi saco de dormir sobre un camastro sucio, pero mejor siempre dormir en un refugio que en carpa. Afuera ha llovido, no intenso, pero persistente. Mañana será otro día. Es hora de dormir.

A la mañana siguiente desayunamos un buen café y luego Luis me muestra las tareas de la mañana: da de alimentar a los perros, reúne la tropilla, ensilla los caballos, yo pruebo a tratar de pescar en un pequeño afluente del río Pinto, pero no encuentro buenos lugares. Luego salimos a cabalgar un rato reconociendo el camino de acceso a la ladera del monte el Cráter. La salida es tranquila, el terreno es blando y húmedo, frecuentemente con turba. En las zonas boscosas con mucho tronco caído. Sin duda será un desafío la aproximación a este cerro. Luis evalúa la situación, no podemos seguir muy arriba con los caballos, el terreno es complicado y no soy un jinete experimentado. Decidimos volver. Pero ya tengo una idea de la aproximación, y es algo para planear la próxima expedición. Idealmente 4 días siempre y cuando haya buen tiempo. Un día de traslado hasta el puesto, un día para montar un campamento alto, otro día para atacar y descender al puesto. Otro día para regresar. Esto siempre y cuando no haya que esperar una ventana de buen tiempo.

Volvemos al puesto, donde almorzamos al mediodía. El plan es regresar ahora hacia bahía Williams, donde conversaremos un poco con el señor Oyarzo Oyaneder, habitante permanente de la bahia Williams hace 20 años, oriundo de Chiloé. Así, obtener una valiosa experiencia a partir de compartir con un colono de la zona. Salimos después de almuerzo, cabalgando. Luis toma la precaución de llevar un caballo ideal para arrastre, para poder auxiliar mi auto en caso de quedar atascado en alguna parte. Llegamos cabalgando sin problema hasta el vehículo, bajo una suave lluvia. Recupero el vehículo y luego sigue Luis a caballo, yo en jeep. Sin dificultad, pero con algo de estrés, me desplazo con agilidad sobre los troncos cubiertos de barro que marcan el camino de regreso. Accedemos a bahía Williams sin dificultad. Luego, pasamos a saludar al señor Oyarzo. Él se muestra contento de tener visitas. Nos presentamos, nos hace pasar a su casa, compartimos un cigarrillo. Ante mis preguntas insistentes sobre el por qué vivir en este rincón del mundo, empieza a contar una historia que probablemente ha contado miles de veces. Nos habla de su vida en todo Chile, de su vida como minero del cobre en Chuquicamata, de su vida en la zona central, de su vida en Chiloé, del desierto, de los bosques, del mar. Un día, en su lancha, llegó a esta bahía, le gustó, se quedó. De eso hace 20 años. Compartía la cabaña con una indígena yámana, oriunda de Puerto Edén, la abuela Fresia, que falleció hace dos años, la última indígena de la zona. De conversación fluida y agradable, se nota que es visitado con frecuencia. Se sabe el único habitante de la zona y cada vez que alguna personalidad pasa por allí, le saluda. Conoce varios médicos de Punta Arenas, expedicionarios, kayakistas. Autoridades que asistieron al funeral de la abuela Fresia. Su cabaña es sencilla, baja, piso de tierra. Un fogón al centro, el agua caliente y restos de pescado. Un perro afuera. Él, vestido de lana raída y botas de goma. Gorro de lana. Es un hombre de mar al fin y al cabo. Afuera, en la playa, un pequeño bote amarrado. Aún es verano y hay flores en los arbustos aledaños. Sin duda un bello lugar para vivir. Compartimos unos cigarrillos junto a una agradable conversación. No tomo fotografías, no viene al caso. Echo de menos una grabadora o una filmadora. Este hombre tiene tantas historias que contar y que deben ser rescatadas. Volveré, sé que volveré, y en ese momento traeré lo necesario para retratar su voz y sus historias, este hombre de esta bahía perdida en los fiordos de Magallanes.

Nos despedimos amablemente, vuelvo a mi auto y al mar. Luis me guía no muy diestramente a través de una senda bajo 40 centímetros de agua de mar. En un momento veo que el caballo trastabilla, se hunde y le cuesta mantener el equilibrio, al retirar sus patas del agua sale una mancha negra que indica lo lodoso del fondo. Maldita sea, este tipo me lleva por el lugar incorrecto. Pero ya estoy a 5 metros del punto y no puedo detenerme, tengo que pasar y tratar que este puestero loco corrija el rumbo. El auto disminuye su ritmo, pero no es el motor, son las ruedas que giran en vano. Siento como el auto se entierra y no puedo hacer nada para evitarlo. Giro las ruedas delanteras frenéticamente, y esa es la palabra adecuada, buscando un lugar donde éstas traccionen algo. Luis desde su caballo se voltea y me indica que tome a la izquierda, mientras se ríe a carcajadas de mi cara. Lo entiendo, debo estar pálido, con cara de muerte, no quiero quedarme enterrado aquí a merced de la marea. Sin embargo, el pequeño 4x4 es fiel y entre tanta agua y barro logra afirmarse y sale adelante, vuelve a tomar velocidad y me acerco rápidamente al punto de salida. He logrado salir de la Bahía Williams, se acabó, ahora voy rumbo a casa. Salgo del agua, me bajo. Nos despedimos con Luis, este puestero que con tanta hospitalidad me recibió en su cabaña. He tenido dos mutaciones este fin de semana. La mutación de animal 4x4 a animal trekero. Faltó la mutación a animal montañero, la mejor y más entretenida.

La evolución del hombre.

Cordillera Pinto, volveremos a vernos, pronto.

Punta Arenas, cruzando el estrecho de Magallanes en la barcaza Melinka, martes 3 de abril 2007, 16:20 hrs.

Carlos Salazar P.
Medical Doctor, General Practitioner
http://spaces.msn.com/carlocazo

jueves, marzo 29, 2007

Primeras nieves

Ayer por primera vez en el año noté nevada la Cumbre del Cerro La Cruz, lamentablemente no es el de mi cuidad natal, sino que el de la región metropolitana, en la comuna de La Reina. Hoy pasó nuevamente lo mismo, ya empezó a bajar la temperatura y, algunos chubascos ya están dejando sus primeras huellas en las alturas. Esto implica el inicio de una temporada más agradable para el trekking, que esos calurosos días de primavera y verano, con la resequedad de suelo que eso implica.

Alguna cumbre con nieve? Algo que resista el actual estado de mis rodillas? Ya veremos. Por ahora supe que mi prima Francisca tiene la intención de ir al Glaciar la Paloma para Semana Santa, lo cuál suena bastante bien, pero es difícil fecha, creo lo haremos más adelante con nuestro grupo.

miércoles, marzo 21, 2007

Solitario escalador llegó a la cima del monte Prat


Un año estuvo planificando el escalador magallánico, Julio Ruiz Oyarzo, el ascenso al monte Prat. El primer día de sus vacaciones emprendió viaje a Puerto Natales, auspiciado por su gran amigo Pato Farrance. El domingo 11 de marzo, al llegar a la capital de Ultima Esperanza, necesitó la ayuda de otro gran amigo; su dedo pulgar, que lo llevó a la entrada de la estancia Perales, a cinco kilómetros de la Cueva del Milodón.

Allí pidió la autorización a los dueños y comenzó el recorrido de los 1.180 metros que tiene el monte Prat.

Como ya estaba oscuro y el bosque era muy tupido, realizó un campamento en altura, donde se quedó a dormir. Se levantó muy temprano esa mañana y vio que había pocas posibilidades de escalar el monte. Se había escondido por completo entre las nubes.

Cuando Julio ya había perdido la esperanza, de pronto miró hacia atrás y vio que el cielo se estaba despejando y que las nubes volvían a subir. Fue en ese momento que el hijo de Puerto Edén pegó media vuelta, aga­rró su mochila, metió los lentes, la cámara y unos cuantos chocolates con un poco de agua y se dirigió rumbo a la cima.

Este solitario escalador debió afrontar en su marcha una difícil prueba de vida o muerte. Realizó una escalada vertical sin cuerda, muy peligrosa de no más de 10 metros. Gracias a su experiencia y un poco de suerte llegó a la cumbre el pasado miércoles como a las cinco de la tarde, luego de andar más de 10 horas.

No se quedó más de 15 minutos, tomó un par de fotos para la posteridad y comenzó el descenso con las pocas fuerzas que le quedaban. Llegó sin novedad a los faldeos del cerro, aunque juramentándose no volver a escalar solo. Al parecer el susto fue grande. Julio se acerca a los 40.

Este montañista que lleva más de 20 años desafiando la altura, le dedica esta hazaña a su sobrina adoptiva de Concepción, Javiera Sambra.

Este artículo es una copia fiel del artículo publicado hoy en la Prensa Austral, el link es: http://www.laprensaaustral.cl/lpa/noticia.asp?id=24653

lunes, marzo 19, 2007

Marzo 03, inico de exploración Cordillera Pinto

Desde hace unas semanas he venido conversando con Mr. Carlocazo (A.K.A. Carlos Salazar), de hecho, de él creo haber obtenido material de referencia del Tarn allá por Noviembre cuando lo subimos.

Le comenté de la idea de subir al Dynevor, en la península Diadema y se entusiasmó con la idea, a tal punto, que el pasado sábado 3 se las emplumó en su troncomóvil hacia esos lares, habiendo previamente contactado a los Fernández para conseguir la consabida llavecita que bloquea el camino al otro lado del Río Pérez.

El tiempo le tocó pésimo, pero tuvo la suerte de poder arrancharse con uno de los puesteros del sector, quien finalmente lo llevó a caballo un poco más allá del pinto inclusive.

Bueno, evidentemente la historia no la puedo contar yo, por lo mismo, Carlos la publicará pronto, por ahora les dejó las fotos que me envió.

domingo, febrero 11, 2007

Santuario de la Naturaleza - Arrayán

No siempre las salidas deben ser con maltrato físico y cansancio, el día de hoy nos fuimos a dar otro tipo de maltrato, armamos un asadito por idea de Martin en el sector del Arrayán en Lo Barnechea, particularmente en el Santuario de la Naturaleza. Como todo buen asado, sobro comida de todo tipo, tanto carnes como ensaladas en exceso, bebestible fue un poco más discreto, pero en ningún caso faltó.

Después de almorzar y descansar un poco partimos con Mauricio y Giancarlo a caminar un poco hacia el interior, encontrando bañistas, gente recolectando mora e incluso un pescador con mosca. Definitivamente ese camino da para una salida exclusivamente para recorrerlo, habrá que averiguar hasta donde llega y que nos podría deparar el seguirlo.

Las fotos que tomé están en Flickr como es usual, pronto debería tener las que tomaron Naisa y Cata.

miércoles, enero 10, 2007

Cerro San Gabriel - Enero 6/7

Incialmente eramos al menos cuatro los viajeros (contando a Katrina y Rodrigo), luego quedamos los consabidos dos (Giancarlo y yo) y, finalmente se nos incorporó una compañera de pega (Maricel).

Sábado 8AM y todos atrasados, que novedad! no? Salimos casi a las 9AM, pasando por la ya tradicional estación de servicio en Av. La Florida para después continuar directo hasta el pueblo de San Gabriel, dónde nos costó encontrar un poco el lugar de inicio del ascendo, ya que las instrucciones recibidas no eran del todo precisas; todo lo anterior para darnos cuenta por la tarde que la ruta tomada no corresponde a la ruta tradicional, sino que a una mucho más larga que sólo tenía huellas de animales más que de personas.

Dejamos el auto a la vuelta del cerro San Gabriel, muy cerca de un río que asumimos era el Yeso, justo al lado de un poste metálico señalado como "42A", luego de revisar el entorno iniciamos el ascenso donde había otro poste, en este caso el "41A", probablemente estos postes sean respiraderos de la tubería de agua que por ahí pasa.

El trayecto fue muy similar a casi todos los cerros de la región metropolitana, bastante pendiente, piedras sueltas tipo acarreo, muy seco (sólo una vertiente al comienzo y nada más después hasta nuestro "salvador"), y literamente abrasados por el calor del verano.

Las paradas fueron innumerables, casi siempre bajo un arbolito, buscando capear el calor con algo de sombra. Tras unas buenas horas (3 o 4) llegamos a una extensa planicie desde donde es posible apreciar al cerro en su magnitud. No había más nieve que unos pequeños manchones a la distancia, absolutamente inútiles a la hora de pensar en abastecimiento de agua, que ya habíamos consumido en gran parte, a pesar de llevar más de 4 litros por persona.

En esta planicie la vegetación reinante es una planta similar a lo que yo conozco por cadillo, la diferencia es que está tiene prácticamente espinas y no sólo puntas como el que yo conocía. Shuatas como pincha! Y se pega hasta en los pelos de las piernas, no sólo en la ropa.

Después de descanzar y dormitar un poco al comienzo de la planicie, avanzamos en dirección hacia la cumbre dónde se veía un manchón verde, justo al lado había restos de una pirka, la cuál optamos por utilizar para nuestro campamento. La mejoramos juntando más piedras, e incluso hicimos un parapeto circular más pequeño donde poner la cocinilla en su interior.

Al rato apareció un baqueano a caballo con sus 4 perros, que venía a arrear sus cabras. El nos indicó el lugar donde hay una vertiente muy agradable, la cuál nos abasteció de 7 litros de agua, más toda la que pudimos tomar en el lugar mismo. El viejo este nos contó varias cosas, el lugar por donde va la ruta corta y que el sube a gente y carga a menudo al cerro, utilizando caballos y mulas.

Más tarde vimos unas 8 personas que armaron campamentó más hacia el OESTE de nosotros, a la altura de la última lengua de nieve que quedaba en el cerro. Uno de ellos se nos acercó para preguntar dónde había agua, pero nunca vimos que la fueran a buscar ni tampoco se volvieron a acercar.

Giancarlo trajo una mini carpa que utilizó junto a Maricel, yo aproveché la oportunidad para poner a prueba el kit nuevo y dormir tipo vivac a la intemperie, lease colchoneta autoinflabe (inesca) y saco nuevo (azteq sirius 880), el cuál se comporto excelente, a pesar de unos pequeños chubascos nocturnos. Nada de frío y sequito.

A la mañana siguiente Maricel se quedó cuidando nuestras cosas y con Giancarlo decidimos subir hasta donde nos diera, ya que sabíamos que por el esfuerzo del día anterior y el calor extremo no nos iba a ser posible llegar a la cumbre. Llegamos a 2.800 m.s.n.m donde se veía buena parte del valle del Yeso, el Río y varias cumbres hermosas. En el trayecto nos siguieron como es natural varios cóndores, causándole impresión a Giancarlo uno que pudimos ver desde arriba, es decir, ver su parte superior hacia abajo.

Vuelta al campamento alrededor del mediodía, un almuerzo rápido, un poco de relajo y partimos a buscar agua para mejorar la bajada. La vertiente del día anterior ya no era tal, el calor la había secado, por lo tanto, tuvimos que repartir los 3 litros que nos quedaban.

En la bajada Maricel se pegó al menos 4 porrazos, uno de ellos bastante feo. Intentamos bajar por donde subía el arriero pero no logramos dar con su ruta, que entendemos es la oficial. El tramo inicial lo hicimos por un lugar distinto al de subida, pero finalmente terminamos en casi la misma ruta, salvo por algunos tramos en los cuales nos dimos cuenta había mejores alternativas. Casi llegando abajo nos topamos con el mismo arroyo de la subida, el cual sirvió para reponernos, pues estabamos muy secos.

De vuelta en el auto, unas empanadas en la ruta y a la casa destruídos!!

Definitivamente esto debe ser más agradable en Invierno, no lo recomiendo en verano.

Giancarlo publicó un foto - video en YouTube

Monte Tarn en AndesHandbook

A partir del pasado 21 de Diciembre se encuentra disponible en el sitio AndesHandbook la descripción del Monte Tarn, una nueva contribución para dar a conocer la geografía de nuestra región. La publicación la realicé bajo la supervisión de Marcelo Camus, editor de AndesHandbook.

En la actualidad me encuentro editando la correspondiente ruta, en este caso, con la colaboración de Cristián Cox, otro de los editores del sitio. Espero dicha ruta este lista durante la presente semana.

martes, diciembre 19, 2006

Fotos de Islas Marta y Magdalena

Las fotos del artículo están aquí. Hay skúas, lobos marinos, gaviotas, cormoranes y los infaltables pingüinos de Magallanes.

miércoles, diciembre 13, 2006

Puesta de Sol En Reñaca

No sólo de montañas y esfuerzo físico está compuesta la vida al aire libre, a veces una tranquila puesta de Sol puede transmitir muchas ideas

El fin de semana pude tomar una secuencia de fotos en Reñaca minutos antes de la puesta de Sol, hay imágenes que pueden parecer iguales, pero las pequeñas sutilezas son las que hacen la diferencia, como son las sombres de aves y personas que a menudo se cruzaban, el reflejo del sol en el agua, o las suaves olas que actuan como espejos.

Las fotos están en http://www.flickr.com/photos/gvasquez/sets/72157594417510280/

jueves, diciembre 07, 2006

Cerro La Cruz


Sábado, 5:45 AM, me encuentro apoyado en un poste de semáforo esperando a Rodrigo que me pase a buscar, en el intertanto pasan unos curahuillas caminando, otros en auto, y también algunos rumbo a su trabajo. Lo que pensaba sería un inicio de la caminata a oscuras rápidamente desaparece de mi mente, pues los primeros atisbos de rayos del Sol comienzan efímerante a despejar la bóveda celestial.

Nos encontramos con Slavko y Mauricio en la Larraín, al llegar al parque procedemos al debido registro con el guardia, nos equipamos y comienza el ascenso, afortunadamente aún estamos bajo la sombra del cerro y podemos aprovechar avanzar más frescos todavía.

Tras los primeros metros se nota la evidente falta de estado físico, al menos habló por mi mismo, pero puedo afirmar que al menos otros dos están en la misma condición. Pasada la torre de alta tensión comienza la subida propiamente tal, con un suelo seco y duro que no hace muy agradable el ascenso e inmediatamente hace pensar lo tortuosa que podrá ser el retorno.

De este modo seguimos subiendo, al filo del sol y la sombra hasta casi llegar al mirador, donde el Sol ya nos alcanzó y, desde ese punto en adelante ya no tendríamos más sombra aparte de uno que otro árbolito en el camino. Parada alimenticia en este punto para reponer energías, momento que aproveché para retratar los cerros Provincia y Alto de las Vizcachas, algo de flora y una mariposa que por ahí deambulaba.

El siguiente objetivo era seguir por el filo, orillando el alambrado existente hasta el inicio de la zona rocosa que es parte de la aproximación a la zona de las antenas. Yo sólo había llegado hasta el inicio de esta zona cuando vinimos en invierno con Martin y Giancarlo, el resto estaba cubierto de nieve, lo que hacía un tanto peligroso seguir en esa ocasión.

Slavko y Mauricio ya estaban bastante extenuados, pero decidimos llegar a las antenas en dos rápidos tramos, dejando Mauricio escondida su mochila en bajo una construcción a mitad del camino para evitar transportar peso. Llegamos poco después del mediodía y, donde nos encontramos con otras dos personas que ya habíamos visto en el camino. Haciendo unos breves cálculos nos dimos cuenta que por tiempo y otros compromisos no alcanzaríamos a subir a la cumbre, por lo tanto, sólo Rodrigo se aventuró con los otros caminantes.

Un cóndor macho bastante grande se nos acercó, mi cámara estaba lejos y con el lente inadecuado, por lo tanto, no tengo testimonio de tal fantástica ave, salvo un par de fotos que Slavko logró capturar donde al menos se alcanza a divisar la silueta de nuestra ave nacional.

Emprendimos regreso, Mauricio recuperó su mochila y, unos metros más abajo se torció el pie, pero afortunadamente no fue nada mayor.Hasta el mirador ningún problema, pero el tramo desde ahí hasta la torre de alta tensión realmente fue un suplicio para nuestros pies, logrando enojarnos a Slavko y a mi debido a la impotencia reinante, ya que lo único que debíamos hacer era bajar a muy pesar de nuestro cuerpo. En varias ocasiones nos sentamos bajo la sombra de la vegetación de la ruta, tan sólo a reclamar y descansar.

Alrededor de las 7PM llegamos al auto, y unos 10 minutos después llego Rodrigo quien si había alcanzado la cumbre y, por el tiempo entendemos no se detuvo tantas veces como nosotros.

En esta ocasión hay testimonios gráficos de Slavko, Rodrigo y mis fotos.

lunes, diciembre 04, 2006

Cuidado de los pies

El sábado recién pasado fuimos en grupo al Cerro La Cruz, salida que describiré durante la semana, el hecho es que de bajada, tanto Slavko como yo veníamos con los pies absolutamente destruidos, no se si a Mauricio o Rodrigo les pasó lo mismo, pero al menos no lo comentaron ni reclamaron al respecto.

El hecho es que el dolor era tal que hasta ganas de romper en llantos me dieron en un momento que venía bajando por mi cuenta. Ayer estuve en Rancagua en casa de mis suegros y, afortunadamente pude remojar un buen rato mis pies en la piscina para aliviar la molestia.

Anoche me acosté con la clara idea de averiguar que es lo que estoy haciendo mal, pues no es la primera vez que me pasa esto con mis pies, busqué en tricúspide y encontré los siguientes artículos de gran valor para próximas escapadas. Les aconsejo leerlos con detalle.

  • Ampoas en talón

  • Cómo evitar heridas en los pies?

  • patitas heridas!

  • jueves, noviembre 30, 2006

    La Aventura de Explorar - Día 2 (final)

    Las expectativas mías eran definitivamente inclinadas al 100% por la presentación del fotógrafo de National Geographic Peter McBride, ya que el resto del día correspondería sólo a la presentación de un documental de Claudio Lucero, el cuál por algún motivo no me emocionaba de sobremanera.

    Mientras esperabamos, en el telón aparecían fabulosas imágenes de lo que entiendo debe haber sido la Expedición al Lhotse a principios de este año, algunas las había visto hace unos meses en la presentación que hicieron en el Teatro del Parque Arauco, pero otras eran nuevas para mi, pero asumo que corresponden a la misma situación.

    El show comenzó al revés de lo agendado, saliendo primero el gringo a escena, ansioso esperando ver espectaculares imágenes acompañadas de un fabuloso relato, similar al del día anterior de John Bowermaster, nos encontramos con un gringo desaliñado, fome, que sí presentó imagenes buenas, pero no fabulosas, pero que lamentablemente intentó exponer en español, trabado a decir basta, con cero fluidez por su pobre dominio de la lengua, definitivamente debería haber expuesto en inglés y, por último que Jordan hubiese traducido cuando era necesario, tal como se hizo el día anterior.

    Durante la presentación del gringo, Pauline notó la entrada al auditorio de la actual ministra de Educación Jasna Provoste, me tincó que algo se traía entre manos.

    Luego se mostró el documental de lo que significa la vida del Maestro Claudio Lucero, dirigido por el mismo personaje que el día anterior había realizado la reedición de la expedición al K2. Partió en Iquique con el Cerro Dragón de fondo, lo que inmediatamente le regaló una sonrisa a mi señora, recordando ella su infancia y yo nuestro fin de semana que pasamos por esos lados. Mr. Lucero es Iquiqueño de infancia, dato que yo personalmente no recordaba, pero haciendo memoria creo haberlo escuchado antes.

    El relato se fue entremezclando con sus experiencias de infancia y el regalo que sus amigos le dieron llevándolo al Lhotse. Es muy díficil expresar las emociones que se sienten al escuchar sus palabras, ya que cada frase de él está absolutamente cargada de sabiduría y experiencia de vida, definitivamente es mucho más fácil explicar por qué a uno le gusta la montaña con las palabras de este señor. Intentar reproducirlas es complejo, pero puedo ver a mi tata en una situación similar a lo que Lucero siente, también me vi transportado a mi infancia, en esos años que prácticamente vivía metido en Las Colinas, estancia de mi tata, recorriendo los cerros, ya sea a pie, a caballo, jeep o camioneta. Las ideas de lo que se piensa cuando uno está en la montaña, los valores que te entrega y, el hecho que uno no sube a la cumbre por un desafío personal generalmente, si no que lo que quiere es lograr que todo el grupo llegue en conjunto, es decir, se piensa en el equipo como un todo. Aquí puedo rescatar algo del foto-gringo, las fotografías que uno toma no son para capturar el momento para después recordarlo, sino que para poder mostrar a quienes no han podido ir a esos lugares las bellezas de los rincones del mundo.

    Tras la filmación, la ministra pidió la palabra y, tras una emotiva introducción, ya que ella también había sido alumna de Lucero, anunció la pronta entrega de la medalla al mérito Gabriela Mistral para el renombrado maestro, creo no lo dije antes, pero Claudio es profesor de profesión.

    A la salida, por haber asistido a los dos días del evento, nos regalaron el dvd del K2.

    miércoles, noviembre 29, 2006

    La Aventura de Explorar - Día 1

    La semana pasada Penny (polola de Gabriel) me envió un correo de promocionando un evento de dos días que haría fundación vertical llamado "La Aventura de Explorar", para mi el gancho principal era la presencia de dos personajes de National Geographic, John Bowermaster (escritor) y Peter McBride (fotógrafo).

    El evento comenzó con una exposición de Rodrigo Jordan acerca del propósito del evento, indicando que era una celebración conjunta del nacimiento de la fundación Vertical (ex-Maitenes), a cargo de Andrea Gabriel como directora y los 10 años del K2. Los fondos reunidos en el evento serán destinados para utilizarlos en un proyecto conjunto con la Fundación Un Techo para Chile en la educación al aire libre para adolescentes entre 12 y 17 años. Este tema me interesó fundamentalmente y, voy a tomar contacto con ellos para ver si puedo participar de este tipo de eventos como voluntario o similar.

    A continuación correspondió la parte correspondiente a la celebración de los 10 años del ascenso al K2, mostrando un condensado de la reedición del video del evento, en aproximadamente 14 minutos, tras lo cual se premió a alguno de los participantes de la expedición que se encontraban en la sala, regalándoles una copia del DVD re-editado.

    Luego de esto vino la exposición de Bowermaster, quien está participando de un proyecto denominado "Oceans 8", que consiste en recorrer en kayak los 8 océanos del mundo, exponiendo los temas medio ambientales relacionados con sus respectivos entornos. Nos mostró unos videos y dispositivas de los sectores que ya ha recorrido, contando entre ellos las Islas Aleutianas, Polinesia Francesa, Altiplano (Argentina, Bolivia y Chile), Gabón, Vietnam y Croacia; para el 2008 esperan visitar la Antártica. Particularmente se pudieron destacar temas como lo bravío del mar en las Islas Aleutianas, problemas políticos y la presencia de un gran número de personas en Vietnam, la belleza del bosque ecuatorial de Gabón y sus grandes animales, los atolones y arrecifes de la polinesia, la sobre explotación de recursos pesqueros en el mar mediterráneo y, por último, el cambio climático global demostrado en los bajos niveles de agua encontrados en los lagos altiplánicos.

    El evento terminó con la guinda de la torta para mi, ya que tuve la suerte de ser sorteado por el número de la entrada y, me regalaron un "base layer" de The North Face.

    jueves, noviembre 23, 2006

    Monte Tarn


    Domingo, poco antes de las 8AM salimos con Manolo a buscar a Joaquín, luego pasamos por Penny Bamber y Gabriel Becker (aún dormían), para cerrar el equipo con Jordi Plana; llenado de estanque, revisión de aire en neumáticos y rumbo al sur.

    La dirección es a tomar la ruta 9 hacia el Sur, siguiendo por toda la costa del Estrecho de Magallanes, en la península de Brunswick. Después de pasar por Punta Carrera, se llega a Rinconada Bulnes, sector donde está la triple bifurcación hacia Puerto del Hambre (izquierda), Fuerte Bulnes (derecho) y, San Juán (derecha). Este último es el camino que lleva a Río San Pedro (es necesario vadearlo) y es el que más cerca deja del Monte Tarn, tras unos 3km de un camino en no muy buen estado, debiendo cruzar pequeños chorrillos, pasar por la playa y, en algunos casos ingeniárselas para superar quiebres abruptos, por lo tanto, un 4x4 o camioneta alta definitivamente son recomendados y casi requisito, de lo contrario la caminata se torna bastante más larga.

    Llegando al final del camino, aproximadamente unos 5km antes de Faro San Isidro es necesario dejar el transporte (73km al sur de Punta Arenas ), para internarse inmediatamente en un frondoso bosque que no es muy extenso, pero si bien tupido, siendo necesario en algunas ocasiones pasar por sobre troncos caídos y, en otras, por debajo de los mismos. Desde este punto en adelante el camino está bastante bien indicado, mediante marcas de color rojo o naranjo en los troncos de los árboles, o bien, mediante el uso de trozos de plástico de color llamativo amarrados a lo que se encuentre en la ruta.

    Tras el bosque inicial de árboles siempre verdes sigue un espacio más abierto, donde la turba se hace bastante más evidente, con presencia de innumerables arbustos y pequeños árboles. Luego sigue nuevamente un sector de bosque mixto de canelo y coigüe fundamentalmente, acompañado por varias otras especies en menor número. Este bosque alcanza alturas de unos 20m aproximadamente, tornándose a ratos bastante oscuro, a tal punto de no permitir la navegación por GPS en su interior.

    El tramo final con flora corresponde a un bosque de baja altura, conformado por Ñirrés, renovales de canelo y Ciprés de las Guaitecas, Michay, Zarzaparrilla y otras especies nativas, incluyéndo incluso una especie de ruibarbo silvestre en algunos lugares. En esta última zona la turba es extremadamente tupida, generando extensas zonas de lagunillas en toda la ruta.

    Finalmente se acaba toda especie de flora y comienza la zona andina propiamente tal, repleta de chorrillos producto de los deshielos, en uno de los cuales encontramos dos ejemplares de una pequeña planta o árbol que no fuimos capaces de identificar, pero es posible mencionar que en el estado encontrada es muy similar a un renoval de Araucaria, teniendo todo su extensión cubierta de hojas que nacen desde el tallo mismo en forma triangular, apiladas una sobre la otra; lamentablemente olvidamos fotografiarla.

    Desde ese punto el suelo se hace mucho más duro (acolchado antes por la presencia de turbaleS), presentando numerosas zonas de morrenas (acarreos) y delgadas capas de nieve. Rumbo a la cumbre el grupo se dividió inconscientemente en 4 y 2, siendo estos dos últimos Gabriel y Jordi, quienes se nos arrancaron sin previo aviso para subir a la cumbre por una canaleta de nieve. Varios eramos los que queríamos hacer eso, pero por el fuerte viento y la ventaja que Joaquín y Manuel les llevaban, optaron por hacerlo sólo ellos dos.

    Al llegar arriba nos dimos cuenta que la cumbre no era la que pensabamos, sino que estaba unos 25m más al Sur, debiendo hacer un pequeño descenso en forma de U, para posteriormente alcanzar la verdadera cumbre, que está señalizada por un conjunto de piedras con una estaca plástica clavada en su centro.

    El viento en la cumbre hacia muy dificil respirar y casi completamente imposible hablar, el orden de llegada fue Manuel, Joaquín, Penny y yo, alcanzándola un rato después Gabriel y Jordi. Descendimos un poco hasta la canaleta por la cual subieron
    los montañistas para tomar unas raciones de alimento, momentos de fotos muy breves dado el frío extremo propiciado por el característico viento magallánico, si bien no llevamos anemómetro estimamos que la velocidad de este debe haber sido muy cerca de los 100 km/hr.

    Una vez en la cumbre la vista es espectacular, apreciando el Estrecho de Magallanes, Isla Dawson, Isla Tierra del Fuego, otras islas adyacentes, la gran Cordillera Darwin, el Monte Sarmiento y toda la península. Dentro de la misma península se yerguen otras cumbres, entre las cuales es posible destacar Monte San Felipe, Cerro Dublé, Pico Nodales, Monte Victoria, Monte Rivera, Monte del Sol, Morro Gross, Monte de Tres Picos y Monte Valenzuela hacia el Estrecho de Magallanes; Tres Morros, Cerro La Caleta, Monte Donoso, Monte Montura, Monte Angelloti, Monte Spoerer, Monte Turco hacia el interior de la península y hacia el Seno Otway. Todo este sector corresponde al extremo sur de los Andes Continentales, pues lo que resta más hacia el sur es parte de la zona insular de la región. Particularmente hacia el SO del Monte del Sol se encuentra la Isla Carlos III, centro de actividades del recientemente inaugurado primer Parque Marino del país bautizado “Francisco Coloane”, en honor al renombrado escritor, lugar de avistamiento de ballenas jorobazas.

    Bajamos por sector un poco más al Oeste, con algo menos de nieve para acelerar el descenso, entiendo esta es la ruta normal y, la que nosotros tomamos para ascender simplemente es un atajo. En este tramo Joaquín y Manuel definitivamente se nos perdieron de vista porque bajaron corriendo y, tras de ellos Jordi también. Yo opté por deslizarme sentado sobre la nieve,
    forma que Penny imitó y Gabriel disfrutó riéndose. En este sector vi la única especie de fauna en todo el trayecto del Monte, una Perdicita -Thinocorus rumicivorus rumicivorus-, una vez en la playa pudimos ver Carancas -Chloëphaga hybrida- y Quetro no voladores -Tachyeres pteneres-.

    La bajada fue el momento adecuado para la fotografía, tomando vistas de Isla Dawson, Faro San Isidro, vistas de los sectores circundantes, de la flora y evidentemente del Monte Tarn mismo. Lamentablemente del Monte Sarmiento no pude obtener ninguna imagen buen, pues estaba un tanto nuboso y, no tengo claridad de hacia donde está, ahora tras verlo en Google Earth creo que quizás si lo podíamos haber visto.

    Definitivamente debe haber sido toda una aventura el ascenso para Charles Darwin, pues tanto los turbales como lo tupido del bosque deben haber complicado mucho a los primeros exploradores. La biodiversidad del sector es realmente abrumadora, lo que permite imaginar la impresión que se debe haber llevado el naturalista, mencionando que allí se encuentran los bosques más altos de toda Patagonia.

    Recientemente cuarenta chilenos, entre ellos diez mujeres, se enlazaron simbólicamente con el naturalista Charles Darwin en una ascensión al monte Tarn, hito de la vista de Darwin a la región, que subió el científico un día de febrero de 1834, cuando encontró los primeros ammonites -antiguos moluscos cefalópodos de conchas externas enrolladas y simetría bilateral- de los que se tiene noticia en Sudamérica. La actividad se enmarcó en los actos organizados por el Instituto Antártico Chileno (INACH) para resaltar el bicentenario del nacimiento del naturalista, que se conmemorará en 2009.

    Revisando un libro de Mateo Martinic (Premio Bicentenario 2006), sobre cartografía de Magallanes, descubrí que el Monte fue bautizado en honor al cirujano J. Tarn, quien viajaba en una expedición británica, este apoyó el levantamiento hidrógráfico del sector mediante el catastro y recolección de especies de flora y fauna.

    El Almirantazgo designó como jefe de la misma al Capitán Philip Parker King, experto hidrógrafo; puso a su mando la corbeta Adventure y el bergantín Beagle, seleccionando para las tareas de navegación a un grupo de oficiales y hombres de ciencia. A bordo de la Adventure figuraban T. Graves, Teniente y ayudante hidrógrafo; J. Cooke, Teniente; H. Ainsworth, Master (cuyo nombre corresponde a bahía Ainsworth); R. H. Sholl , J. C. Wickham (cuyo nombre corresponde a la Isla ubicada entre seno Owen y seno Brenton), J. F. Brand y G. Harrison, Pilotos; J. Tarn, Cirujano; G. Rowlett, Contador (cuyo nombre corresponde al cabo situado en Tierra del Fuego frente al canal Gabriel).

    Adicionalmente cabe destacar un trabajo (Trabajo Final de Carrera, ETSIAM, Universidad Politécnica de Valencia, Ingeniería de Montes, especialidad Ingeniería del Medio Natural) que han realizado durante este año dos estudiantes (Sergio Navarro Cano, Javier González Higueras) en el entorno del Monte Tarn. Desconozco si el trabajo ha finalizado, pero ya disponen de varios documentos publicados, entre los cuales es posible destacar un Herbario fotográfico y un estudio de Biogeografía del Monte Tarn. Adicionalmente han publicados fotografías de al menos tres de sus visitas al monte:

    San Isidro-Monte Tarn (4-5 Enero 2006)
    Segunda Ascensión Tarn (22-I-06)
    Campo Base 5º visita Tarn y turisteo (10-11-II-06)

    De manera similiar puedo mencionar las fotos de "Carlocazo", dentro de su sitio tiene de muchos otros lugares aparte del mismo Tarn.

    Las fotos tomadas por mi están aquí, como me ha pasado en ocasiones anteriores, los reflejos de la fuerte nubosidad causan efectos indeseables, tanto de sobre exposición como de colorido, pero ya iré puliendo la técnica.

    martes, noviembre 21, 2006

    Islas Marta y Magdalena

    Con mi primo Joaquín en lo alto del Faro de Isla MagdalenaCon mi primo Joaquín en lo alto del Faro de Isla Magdalena.
    El fin de semana recién pasado estuve en mi tierra, el propósito inicial era ir al Dynevor (ver posts anteriores), pero por varios motivos hubo cambio de planes. Finalmente quedó programado un ascenso al Monte Tarn para el día domingo y el sábado libre, tras lo que se me ocurrió ir con Joaquín a las Islas Marta y Magdalena.

    Sábado 7AM, paso a buscar a mi primo, que obviamente aún dormía, en 3 minutos se lavó la cara y ya estabamos en rumbo a Solo Expediciones, luego de los trámites de rigor salimos en dos Ford Econoline hacia el sector de Bahía Laredo, donde abordamos unas 15 personas el "Zodiac rápido" que nos transportaría. El dueño y capitán es Alejandro Solo de Zaldívar, un personaje bastante simpático.

    Partimos hacia Magdalena con una fuerte corriente que logró mojarnos en varias ocasiones. Ya acercándonos a la isla era posible ver pingüinos magallánicos nadando alrededor. Al atracar en el muelle de la isla nos esperaba el guardaparques de Conaf, desde ahí nos instruyen que tenemos una hora para recorrer la isla, viendo lo que podamos (podrían por lo menos decir que especies la habitan, como que falto algo más específico) y, recomendando subir hasta el faro pues hay un museo en su interior.

    Rápidamente con Joaquín enfilamos hacia la cumbre, directo al faro. En el camino había infinidad de Pingüinos Magallánicos -Spheniscus magellanicus-, Skúas -Catharacta chilensis-, Gaviotas Dominicanas -Larus dominicanus-, Cormoranes de Roca -Phalacrocorax magellanicus- e incluso algunas parejas de Caiquenes -Chloëphaga picta picta-. Muchos de los pingüinos estaban empollando en sus cuevas y otros tantos paseando por la isla, un simpático grupo de 4 de ellos desfiló delante de nosotros un rato, presentando un cuadro muy similar al de los mafiosos de la película animada Madagascar.

    Subimos al faro por tres tramos de una angosta escalera. Por que hacerla tan incómoda si el espacio sobra en un lugar así? La vista desde aquí es impresionante, se puede tener una perspectiva de la cantidad de aves que habitan la isla, una buena vista hacia el continente, la Isla Marta e incluso la Contramaestre.

    De vuelta del recorrido y, ya abordando el Zodiac para dirigirnos hacia Isla Marta notamos la presencia de un Lobo de Mar merodeando y, también de algunos pingüinos en el mismo sector del agua. Segundos después esto se transformó en cacería, saltando a ratos un pingüino, a ratos el lobo. En algunos instantes incluso se notaba como el lobo tenía apresado al pingüino en su hocico, pero se lograba escapar. Tras varios intentos, el lobo logró su almuerzo del día.

    En Isla Marta había dos colonias principales: miles de cormoranes comunes / yeco -Phalacrocorax brasilianus brasilianus-, imperiales -Phalacrocorax atriceps- y de las rocas -Phalacrocorax magellanicus- y, un gran número de lobos comunes -Otaria flovesens-. Impresionante era la formación de cormoranes y la inmensa cantidad que había. Los lobos por su lado, son en extremo curiosos y se acercaron bastante a la embarcación. Adicionalmente vimos algunas Bandurrias (Ibis) -Theristicus melanopis-, Palomas Antárticas -Chionis alba-, Gaviotines Australes -Larus scoresbii- y Petreles Gigantes Subantárticos -Macronectes halli-.

    El retorno fue en extremo rápido, ya que tanto el viento como el mar nos acompañaron al 100%. Fin de la travesía

    miércoles, noviembre 15, 2006

    Cuadernos Patagónicos

    Indice de los Cuadernos Patagónicos: "Presentación Cuadernos Patagónicos

    La pequeña colección que me complazco en presentarles se llama 'Cuadernos Patagónicos' y comprende una serie de publicaciones monográficas centradas en la Patagonia y en las empresas andinistas y de exploración que han sido efectuadas.

    Para mí, constantemente ocupado en mi oficina en largas jornadas de trabajo, presentar este primer número de la serie significa soñar, revivir por un momento aquello que considero una de las grandes y verdaderas pasiones y, quizás, vocaciones de mi vida. la montaña, su inmensidad, su soledad, el constante desafío del hombre con las dificultades del ambiente.

    Esta iniciativa se propone divulgar aquí en la Argentina las bellezas de esta tierra, paradojalmente más conocidas en el exterior que aquí. Montañas como el Fitz Roy, el Cerro Torre, ambientes glaciales como el Hielo Continental y los espléndidos valles de acceso convierten a esta zona en teatro sea de andinismo de altísimo nivel, sea de turismo de exploración y aventura en un ambiente de rara belleza. La pasión por las montañas y el deseo de contacto con la naturaleza incontaminada, que siempre fueron una constante en mi familia, me han conducido a realizar este proyecto tan apreciado por mí por referirse a una zona espléndida de nuestra Argentina. la Patagonia cordillerana. Espero que los lectores compartan al menos un poco de mi entusiasmo.

    Agostino Rocca (Nieto)
    Buenos Aires, 1989"

    Monte Tarn

    Definitivamente el Dynevor hubo que cambiarlo por el Monte Tarn, al cuál tanto Joaquín como Gabriel ya han ido otras veces, pero siempre es interesante llegar a él.

    Adjunto trozo de un post iniciado por mi tiempo atrás en en el foro de Tricúspide.

    Cumbres Magallánicas: "Monte Tarn: siguiendo el camino a Fuerte Bulnes, tomar desvío hacia San Juan, 6 km hacia el sur del citado fuerte. Luego, seguir por el camino, vadear el río San Pedro (se puede con 4x4 sin problemas). tres km más allá se acaba el camino de vehículos y puedes seguir hasta el sector llamado punta del árbol, 4 km después del fin del camino. Desde ese punto, se sigue un sendero entre bosque y turba que te aproxima luego de 3 hrs hasta la falda del cerro, luego, 1:30 hrs hasta su cumbre. En verano la turba dificulta la marcha. En invierno, la nieve blanda puede ser agotadora, pero mejor que la turba (depende de los gustos). Hay jalones en gran parte del camino, excepto al principio, donde puede ser complicado atravesar el bosque . Tengo algunas fotos en http://spaces.msn.com/carlocazo"

    En el sitio de Carlocazo hay fotos realmente agradables de diveros escenarios, por ejemplo de mismo Tarn aquí, también hay de Navarino, pali Aike, Antartica y Cabo de Hornos. Todo un expedicionario este cauro.